Y siento el poder del universo cuando me sumerjo en lo más profundo de mis pensamientos. Y siento una calma absoluta, se desnuda el alma y me susurra el viento.  La noche me envuelve en su silencio.  Se rompen los ruidos, llegan los sueños….
No le hables de mí al viento, es un alma noble y de sobra conoce ya mis secretos. No me busques entre las sombras, hace tiempo que salí de la penumbra de tus sentimientos. Nada queda en el olvido, hasta las cicatrices hablan cuando las lágrimas rozan sus recuerdos. Y grité tan fuerte que hasta el silencio se ausentó. Y fue tan fuerte el dolor que hasta los escombros de mi corazón temblaron de horror. Pero cuando nada tienes que perder, sólo queda volver a subir otra vez. Toca encontrar mi camino entre un jardín de rosas, oler la fragancia que despiertan la frescas mañanas de primavera y caminar por el sendero de los sueños, con soltura, confiada y sonriendo.

Navegué como mensajera del tiempo, como alguien que no encuentra su sitio en el universo. Navegué por las estrellas buscándote entre tus sueños, alma pura y corazón de acero. Navegué y tropecé con el hielo. Navegué por el fuego, que me quemó las entrañas, conocí el amor y murió enredado entre tus entrañas. Desperté entre el silencio y la soledad quebró mis pensamientos. Hoy despierto desnudando unos sentimientos que se alzan entre los suburbios de un ala rota. Hoy soy mariposa, hoy soy rosa. Y entre un jardín que evoca libertad, sigo navegando por las tormentas que alientan al mar a volar.

Y en silencio observo la mirada de tu alma pasear por entre los laberintos de una soledad oscura y vacia. Quedan pedazos de sol que intentan iluminar tus sueños y paisajes que se mueren por ser descubiertos. Atravieso la noche y en su corazón, miles de estrellas conforman un sólo pensamiento. Sirenas del ocaso, que navegais sin destino, silenciosas y armoniosas me lleváis por el sendero de vuestro instinto. Y busco mil razones para huir, más siempre me despierta el alba con ganar de sonreír.

Nos guste o no, el tiempo es y será siempre nuestro mejor aliado. Es el antes y después del huracán que azota o acaricia nuestras vidas, la brisa que no esperas y que llega, la respuestas a esas preguntas que somos incapaces de entender en su momento, el porqué de nuestros actos involuntarios que se encarga de unir las piezas necesarias para finalizar el puzzle de nuestra existencia. Nuestro amante desconocido que nos impulsa a revelar nuestros más íntimos secretos en el regazo de su soledad.
El tiempo, el tesoro más preciado que pocos apreciamos y se nos escapa de las manos, el sueño que se desarma poco a poco para volver a ser viento.
Y así en el caos de nuestro silencio, dejamos salir las risas y disfrutar de una tempestad histórica. El frío nos congela hasta la palabras. Y en sus venas los minutos van creando intensos y maravillosos paisajes que realmente son de ensueño.

Cómo la noche despierta en mí, inquietudes mil!!!! Cómo la luz de tu sonrisa penetra en mis sueños  y lleva alas y levanta el vuelo como las mariposas que viajan por mi alma y mi cuerpo. Cómo no recordar el olor de tus labios, senderos que recorrían mi boca y se enredaban con la frescura de una mañana de primavera. Y si mi corazón sigue latiendo, es por la fuerza con que tus versos llegan a él. Hay ternura en esa mirada, más allá de las palabras existe un sentimiento que cura y que me calma. No despertaré mientras la luna ilumine un pedacito de historia, viviré enredada en tus pensamientos y haré míos tus lágrimas y tus besos.
Llegó la noche cubierta de blanco. Suena el aullido del viento, que se enreda entre la espesura de la nieve y la hace caer de los tejados. Desde mi ventana, las emociones recorren mi cuerpo. Sueños que se van despertando porque las horas pasan lentas en el reloj. El frío golpea los cristales de la habitación y tras la puerta del salón, el calor de la hoguera, va quemando los restos del día. El silencio alimenta mis sentimientos que , algo confusos y algo risueños, llenan de armonía mi vida. Siento que no hay pasado, ni futuro. Sólo un inmenso abrazo que rodea mi alma y acaricia mis pensamientos
Tras los versos que esconden tus labios, alguien imaginó un paraíso que llenó de luz su vida. Nunca supo de ti, pero tus palabras describían la armonía que necesitaba para darle sentido al tiempo. Y viajó con el alma puesta en un velero, atravesando océanos de sueños. Y poco a poco fue transformando su ira  en un remanso de paz. Nunca dudes que detrás de esa mirada perdida, hay sentimientos que despiertan corazones heridos y resurgen de su soledad.