Despertaron sus instintos de mujer, lo quiso con locura, se cegó hasta el amanecer. Todo un universo de colores en una burbuja de papel. Sintió su alma crecer, besos contados , el fuerte aliento de inmensas noches de placer. Fue encadenando su destino a un abismo de pasión y oscuridad. Palabras que se desplomaban, el silencio se apoderó de sus sentimientos. Pensamientos caídos, reproches que sólo infundian reencor, nunca fue tarde para volver a soñar, el tiempo fue su refugio de cristal. Amantes secretos, pintaron su mundo en lados opuestos. Miradas cómplices de nuevas sensaciones, en un rincón del corazón quedaron ocultos sus deseos. Sus ojos se desgastaron hasta no quedar lágrimas de dolor, su sonrisa descubrió nuevos horizontes…fue su mente quien la salvó.

Te he visto llorar y también deslumbrar al sol con tu mirada. Niña de ojos azules, que fuiste mar y luna en las noches estrelladas. Te he visto en la oscuridad y he visto tu cuerpo temblar, pero también he visto cómo dibujabas fantasías en tu piel, alcanzar los pensamientos que volaban con el viento y atraer el amor a ti cuerpo. Te he visto sonreír y administrar dosis de ternura, abrir tus sentimientos y caer sobrevolando el firmamento. Te he visto y te sigo viendo, porque tu vida es fruto de mis venas, porque llevas en la sangre la flor más bella de las estrellas.

Esposos, amantes, novios de la nueva era…ella no será ya tu cocinera, no te planchara las camisas antes de dormir, ni fregara tus platos, ni lavará el sudor de tu fracaso. Con la sangre empapada en alcohol, no se te ocurra decirla” ábrete de piernas y luego me preparas un buen arroz”, porque lo único que tragaras son esas palabras de maldad. Esposos, amantes, novios de nueva generación, trata a tu pareja con el respeto que merece, me da igual que seáis del mismo sexo o diferente. Viste de ternura la luna y regálale una flor, sois sentimientos que unidos formáis un mismo corazón. Deja que el silencio remodele los altercados, pues todos necesitamos nuestro espacio. Besa con dulzura sus lágrimas y sonreír cada mañana, cuando la luz brille en vuestra almohada. Esposos, amantes, novios, el amor se alimenta con actos saludables, conversaciones amenas, cariño en las venas…y comprensión.

Ángeles que se funden en la fantasía hironica de una realidad empapada de sueños. Miradas que se van apagando lentamente ante la adversidad de pensamientos austeros y pobres de sentimientos. Y renace la mañana de entre las tinieblas de la oscuridad. Un hilo de esperanza se enreda entre las almas que escriben versos. Palabras que dicta un corazón enfermo. Alas de cristal cuya fragilidad me estremece. Y sigo mojando mis labios con la belleza de un día que me regala el tierno aroma de las flores. Caigo, mis lágrimas rompen la salida de mi garganta, y vuelvo a renacer con el entusiasmo de quién se niega a ver la luz. Otro día más brilla como nunca ante el abismo que rodea ni existencia.

Y ya son ochenta y tantos lo años que tienen de vida. Cansados, siguen luchando, con arrugas en su piel y siempre cogidos de la mano. Él, apenas la conoce pero se siente feliz a su lado. Ella, le sigue mirando con ternura, le habla de su juventud y juntos se echan una sonrisa. Fueron tantas las historias que han ido dejando en el camino…el duro trabajo se fue comiendo sus días. Ojos que esconden lágrimas, un corazón que late cada mañana. Y mientras la familia sigue creciendo, ellos recuerdan con anhelo aquel tiempo que no se parece en nada a esto. Mundos cruzados viviendo experiencias diversas, tornados de alegrías y de tristezas. Solo quiero abrazaros con fuerza y sentir en mi alma el amor tan grande que nos procesa. Distintos caminos nos llevan a un mismo fin, cómplices incondicionales del abismo, de las estrellas y de los mares Solo quiero poder veros una vez más, que aún en la distancia, siento en vuestra mirada el refugio que no acaba. Un viejo sofá, compañero inseparable de cientos de reuniones familiares. Un clima de bondad, perfumando el hogar que fue la esencia de toda la descendencia que hoy os admiran y desean. Ochenta y tantos años ya ..

Y ahora que el silencio me acompaña en esta parada del destino, ahora que la oscuridad relaja mis sentidos, ahora, necesito sumergirme en las alas del tiempo y visualizar desde dentro cómo el vuelo del viento ha despertado pensamientos abstractos de ilusiones contradictorias. Una ola que se acerca con fuerza y lucha contra las inclemencias, me devuelve recuerdos tiernos, recuerdos olvidados que marcaron un descosido en mi infancia. Pero el desgaste no recupera su forma inicial y por más que los hilos lo quieran remendar, no hay marcha atrás. Al otro lado del abismo, las mariposas revolotean por entre las sombras del pasado. Hay un jardín con rosas rojas y una mirada que también perdona . Ahora que el silencio me susurra con el cariño incondicional de un niño, siento que mi alma vuelve a soñar. Me entregaré al deseo de sentirme mujer, y jugaré mi partida con amor y fe.

Invento mil razones, suspiro por dentro y entre risas y magia, nunca sabrás lo que siento. Cómo se grita al mundo cuando el silencio se ha convertido en la máscara del tiempo. Cómo salir de este torbellino de ideas que la historia fue plasmando durante el camino hacia mi destino. Y cómo cambiar el rumbo de una existencia débil si ya las fuerzas quebraron cuando comprendí que ésto, sólo era un infierno. Invento mil razones para levantarme de nuevo. Fijo la mirada al universo y tú, ya estás muy lejos. Y entre palabras y pensamientos las olas del mar, marcan las horas que no regresarán.
Respiro tranquila, porque hoy es mi momento. Envuelta en las hadas del sueño, mi mente navega por los pensamientos. El amanecer ha entrado lentamente a través de mis ojos, he visto la noche caer y renacer con su canto a los pájaros en el tiempo. No soy más que un alma entre miles de estrellas que observa el infinito y siento que vuelo. Sentimientos que se acomodan en una ola de calma. Un silencio cálido me acompaña desde la almohada. Mi existencia es aquí y ahora. El sol brilla desde mi alma, el frío nos saluda desde la ventana.